FRANK RONAY

DOS LEGADOS.

UN MISMO LENGUAJE.

Cuando la maestría artesanal encuentra nuevas formas de expresión, nacen piezas que trascienden generaciones.

La colaboración entre Uriarte Talavera y Frank Ronay reúne dos casas con una profunda herencia artesanal que han dedicado su historia a preservar el valor del trabajo hecho a mano.

Desde la Talavera poblana hasta la alta joyería, ambas comparten una misma convicción: crear objetos que permanezcan en el tiempo y se conviertan en parte de la historia de quienes los poseen.

UN ENCUENTRO ENTRE ARTE Y JOYERÍA

FRANK RONAY

La historia de Frank Ronay comienza en Budapest en 1834, donde la familia Ronay fue reconocida como joyera de la corte del emperador Francisco José del Imperio Austrohúngaro.

En 1923, Frank Ronay llegó a México y fundó la Primera Fábrica Nacional de Alhajas, considerada la primera fábrica joyera profesional oficialmente reconocida en el país. Décadas más tarde, su prestigio lo llevó a recibir el encargo de diseñar y fabricar la histórica Corona de la Virgen de Guadalupe para conmemorar el cincuentenario de su coronación en 1945.

BELLEZA QUE TRASCIENDE EL TIEMPO

Destinados a perdurar

Esta colaboración nace del deseo de explorar nuevas posibilidades para dos disciplinas profundamente ligadas al trabajo artesanal.

La talavera y la joyería comparten valores esenciales: precisión, paciencia, dominio técnico y una dedicación absoluta por el detalle. El resultado es una colección donde la Talavera y la joyería dialogan con naturalidad.

Las piezas en conjunto celebran la riqueza de dos disciplinas que han encontrado un punto de encuentro entre la tradición y el diseño contemporáneo. Cada objeto está pensado para convertirse en un legado, destinado a acompañar a distintas generaciones.